domingo, 10 de agosto de 2014

Nunca - Flashback #1

—Volveré, te lo prometo. Antes de que se haga de noche, habré vuelto.


Pero no lo hizo. Ella creció sola. Y un día se dio cuenta de que estaba cansada de no sentirse querida. Nunca. En ese momento fue cuando decidió ser un ángel. Saltó al vacío.

Y fue libre

miércoles, 30 de abril de 2014

Manual de contagios.

Entrar en el juego,
jugar al azar.
jugar a cazar.
Cazar(me), cazar(te), cazar(nos).

Acostarse lleno,
despertarse vacío.
Vaciarse poco a poco,
para que no se den cuenta.


Hablar de pupila a pupila,
de cerebro a cerebro,
nunca de boca a boca.

(Lo esencial es invisible, 
                                       ¿ser esencial?
                                       ser invisible)

Sonreír lo máximo posible,
de oreja a oreja,
de mentira a mentira,
de vacío a vacío,
de rutina a rutina.
Sonreír lo máximo posible,
                                         hasta que sangre.

Sangrar a oscuras,
sangrar de madrugada.
Sangrar a escondidas,
                                      nadie ha de ver el óxido,
nadie ha de ver la herida.


Lo más importante,
es que la combustión se dé bajo la piel.
Tratar de arreglar cualquier defecto externo,
cuando el problema en realidad,
                                                                      esté dentro.


Y cuando todo el odio, 
                todo lo callado,
                                                        todo el óxido acumulado, 
 haya hecho metástasis, 
y haya infectado cada centímetro del cuerpo,
ha de infectarse a las demás personas.

Es fundamental que el contagio sea siempre hacia la persona equivocada.
La persona equivocada es la persona correcta.
 La persona correcta ha de sentirse como la persona equivocada.
Ha de conseguirse que se infecte sin darse cuenta. 

Por último es esencial autocompadecerse. 
Porque uno no tiene la culpa de haber infectado a los demás.
Porque uno no tiene la culpa de estar enfermo.
Porque uno no tiene la culpa de haber sido la persona equivocada.
                                                                                                                            
                                                                                                                              (¿o sí?)







(D)Efectos secundarios:

Por el momento se desconoce una cura para la Enfermedad.




La Enfermedad no tiene un nombre

tiene muchos,

cada uno le da el suyo.

La Enfermedad en ocasiones podría llegar a ser crónica,
e incluso hasta mortal.
Algunos dejan que acabe con ellos.

        




lunes, 21 de abril de 2014

Silenciófobos



Las sirenas poseen un arma mucho más terrible que el canto: su silencio.
Franz Kafka


Apuesto a que sin conocerte, hay una cosa en la que casi seguro, te conozco: temes al silencio. 

Puede que tú no lo sepas, pero créeme, lo temes.Pero tranquilo, no es tu culpa. Sencillamente te han enseñado a temerlo, a ti como a todos. Nos han enseñado a temer el silencio de la misma manera que nos han enseñado a temer la oscuridad o a los desconocidos. El niño que asoma los ojos por encima de su manta, no tendría miedo a la oscuridad si no supiera de la "existencia" de todas las bestias que allí se generan. Y esto de alguna forma, no está mal. Cada cultura crea sus mitos para sobrevivir, como bien nos enseña Marvin Harris. La de hoy en día, nos ha hecho temer los silencios. Y al miedo en algunos casos, le suele seguir el odio. La palabra fobia no sólo significa temor, sino también aversión y rechazo.  Así que hay hasta personas que odian el silencio. Silenciófobos si queréis etiquetarlos de alguna forma. 


El odio al silencio se nos enseña por absolutamente todos los medios. Veamos un ejemplo concreto. Trabajo de campo. Enciende tu televisor. Haz zapping. Con que cambies de canal unas 10 veces ya te habrás dado cuenta, ¿no?. Si aún no te has dado cuenta seré más específico. Busca un programa de debate o un reality show. ¿Ya? Como bien habrás comprobado, una cosa parece clara: el que más grite, más razón lleva. Pueden estar soltando las gilipolleces que les de la gana, que si gritan, el público les va a aplaudir. Además es bastante fácil saber cuando van a hacerlo. Si hiciéramos una gráfica se vería claramente. La función iría aumentando con el volumen de la persona que hablara y justo cuando llegara a un máximo y se volviera decreciente, el público se pondría en pie y vitorearían al sujeto en cuestión. Aunque haya defendido el holocausto, si lo ha dicho gritando, seguro que le aplauden. 


Y el ruido no tiene porqué solo expresarse gritando. A veces huimos del silencio a través de caminos bastante silenciosos, valga la paradoja. Sí, hablo de todas las redes sociales. Nos ayudan a escapar del silencio. Quizás sea hora de redes antisociales que nos ayuden a encontrarlo.

Ya me he escabullido bastante del silencio por hoy. Es momento de callarme un rato. Lo único que te pido a cambio de esta entrada  es que te calles. No para siempre, claro. Simplemente construye silencios incómodos (o cómodos si lo prefieres) más a menudo.  Y sin más dilación:

   SHHHHHHHhhhhhhhhhhh.......

miércoles, 16 de abril de 2014

De etiquetas, dicotomías y viejas genocidas. - Mi teoría del todo I

(Lo primero es que si te preguntas si este blog tiene alguna dirección o sentido, la respuesta es que No. Ahora podemos empezar.)

¡Oh no! ¡Otra persona quejándose de las etiquetas no por favor! ¡Ya sabemos que son malas, y que no hay que tener prejuicios, no queremos otro sermón!

Tss, tranquilos, no vengo aquí a eso. En esta entrada simplemente voy a analizar como la gente clasifica las cosas. Pero no de una manera exhaustiva, sino más bien algo breve y rápido. Para entendernos pronto y mal. Puede que al principio no entendáis nada, pero si leéis hasta el final todo cobrará algo más de sentido. O eso espero.

Supongamos una situación cotidiana cualquiera, por ejemplo ir caminando por la Gran Vía de Madrid y que de repente una aparentemente adorable viejecita, saque una motosierra de su carrito [este que llevan siempre todas las viejecitas cuando van a comprar al Día (no sé su nombre, si lo sabéis dejádmelo en los comentarios)] y se ponga a decapitar a los transeúntes con los que se encuentra. Ante esta situación, habría distintos tipos de personas (de las que aún no hay sido decapitadas) que clasificarían a la viejecita de diferentes formas. Veamos cuáles son. 

1) El dicotómico-dogmático. Es una de esas personas que toman la realidad y la dividen en dos, y en vez de valorar cada trozo de la realidad que han partido, toman uno, lo ponen en un altar, y lo consideran como verdad suprema. En este caso, este transeúnte clasificaría a la anciana probablemente en la realidad extraña y ajena a la suya. O puede que si también fuera un psicópata la clasificara como uno de los suyos y alabara lo que ha hecho. 

2)Dicotómico-indeciso. Puede que todos seamos un poco dicotómicos-indecisos. Este ha fragmentado también la realidad, pero a la hora de la verdad, no sabe decidirse por qué es válido y que no lo es instantáneamente. La validez de las dicotomías se fundamenta en dejar en las categorías espacio para otras dicotomías, con lo que en realidad la división nunca acaba. Tiene que escudriñar un poco más. Su reacción sería algo como: Esa vieja está matando a mucha gente, pero quizás tenga un buen motivo para hacerlo...o quizás no. Lo mejor será acercarme a preguntarlAAAAAHH (Chorro de sangre) FLOP (Cabeza rodando por el suelo). Conclusión: No seáis dicotómicos-indecisos.

3) Tricotómico. Este suele dividirlo todo de la siguiente forma: una cosa, su contrario, y todo lo que no es ni la cosa ni su contrario. Vale, parece difícil. No lo es. En la situación en cuestión sería: gente normal, genocidas y asesinos que no son genocidas. O algo así.  Y la vieja estaría en genocidas. Para que entendáis mejor este tipo de personas,  os pondré un ejemplo (dentro de este ejemplo. Así que es un meta-ejemplo). En física, tanto el mecánica clásica como en relativista, el tiempo se clasifica en eventos pasados, eventos futuros y conjunto de eventos ni pasados ni futuros. Pero en relativista el tercer tipo se subdivide en tres más, con lo cual los relativistas no son tricotómicos, sino politómicos (ahora voy con ellos, tranquilos). En realidad las divisiones tricotómicas son las más populares, porque siempre tienes una categoría que agrupa a todo lo demás y te ahorras el pensar. Y la mayoría de la gente no está como para derrochar pensamientos (que estamos en crisis, oye).

4)Politómicos. Estos son los que suelen caer peor. Sobre todo por que la mayoría de los politómicos son o dicotómicos o tricotómicos encubiertos. A la frase "yo es que no quiero clasificar a la gente" le suele seguir un puñetazo (metafórico aunque a veces literal). Sin embargo los politómicos reales son los que más razón tienen. ¿Por qué? Porque el resto clasificaciones siempre usa el comodín de una categoría en la que engloba todo lo que no ha sabido clasificar. Para que me entendáis es el equivalente de un etc en un examen cuando no te sabes el resto de categorías o de ejemplos. Pero al menos si vamos a clasificar las cosas, habrá que clasificarlas bien, ¿o no?.  El politómico se enfrentaría a la vieja intentando recabar la máxima información posible, y luego la metería en esa categoría. VIEJA-MADRILEÑA-GENOCIDA-MOTOSIERRA.


Y ahora viene la pregunta ¿Cuál es la mejor de todas las clasificaciones? Obviamente en este caso, la más útil sería la primera. Clasificar a la vieja como una extraña, no perder tiempo metiéndola en categorías raras, no escatimar en prejuicios, y salir corriendo.



lunes, 14 de abril de 2014

Cronología de Nuestros Mundos

Nuestros Mundos se crean cuando jugamos a ser dioses, 
aparecen como algo de niños, 
                                todo es perfecto
                                quizás naíf
y al acercarnos, 
tú me preguntas de dónde vienen los monstruos.

Hoy hace sol en Nuestros Mundos,
                                seguro que es por que sonríes
                                o por las tonterías que decimos
                                o por lo mal que canto "Space Oddity"
Dicen por ahí que hay probabilidad de lluvias.


Nuestros Mundos están grises, 
y tú dices que el gris es un color bonito
pero ya nos hemos perdido en la niebla.

En nuestros mundos las tormentas empiezan cuando hay secretos,
al principio tonterías, 
             cosas pequeñas
                          al fin y al cabo, ¿todo el mundo se guarda algunas cosas no?
quizás nos gusta demasiado disfrazar nuestras mentiras.



Nuestros Mundos se resquebrajan poco a poco, y aunque todos lo saben, nadie parece saberlo. 

Ya sabes de donde vienen los monstruos, ¿no?

Nuestros Mundos que antes se reían por todo, ahora intentan no mirarse con odio.

Nuestros Mundos ya no son infinitos (quizás nunca lo fueron)
Y lo horrible no es saber que nuestros mundos tienen fin, sino desconocer cuando se destruirán.  
 Vivimos con miedo de que ese día sea hoy.



Antes disfrutaba de los silencios contigo, ahora vivo intentando llenarlos de palabras irrelevantes.

lunes, 24 de marzo de 2014

Incierto - Zero

-Defínete con una palabra.
-Eh...¿Qué?
-Que te definas con una palabra. 
-Yo que sé... me pillas desprevenido.  ¿Por qué debería hacerlo?
-Porque te lo pido yo. Tampoco es tan difícil.
-Pues si no es tan difícil hazlo tu primero.
-Vale. -Piensa unos segundos.- Ya está: Caótico.
(Lo ha hecho bien, Realmente es  muy caótico.)
-Pero "caótico" no te define completamente.
-No tiene porqué hacerlo. En el título de un libro no está el libro entero, solo cómo lo va a conocer la gente. Cómo se van a acordar de él cuando sean mayores y oigan el título. 
-Entonces supongo que la palabra que me define es mi nombre ¿no? Así es como me conoce la gente.
-Puede que la gente  te conozca por tu nombre, pero te juzgará por lo que creen que te define.
-Me estoy liando... Me estás preguntando cómo me definiría la gente...
-No, al revés, te pregunto cómo te definirías tú...a tí mismo.
-¿Y por qué tengo que definirme? A lo mejor me gusta estar indefinido.
-Pues defínete por eso, por ser indefinido, ambiguo.
-No me has entendido. No es que no sepa definirme, es que no quiero definirme. Definir es limitar...y no quiero tener límites

Se ríe.
-¿El retrato de Dorian Gray?
Me ha pillado, sonrío.
-Bien jugado.