miércoles, 16 de abril de 2014

De etiquetas, dicotomías y viejas genocidas. - Mi teoría del todo I

(Lo primero es que si te preguntas si este blog tiene alguna dirección o sentido, la respuesta es que No. Ahora podemos empezar.)

¡Oh no! ¡Otra persona quejándose de las etiquetas no por favor! ¡Ya sabemos que son malas, y que no hay que tener prejuicios, no queremos otro sermón!

Tss, tranquilos, no vengo aquí a eso. En esta entrada simplemente voy a analizar como la gente clasifica las cosas. Pero no de una manera exhaustiva, sino más bien algo breve y rápido. Para entendernos pronto y mal. Puede que al principio no entendáis nada, pero si leéis hasta el final todo cobrará algo más de sentido. O eso espero.

Supongamos una situación cotidiana cualquiera, por ejemplo ir caminando por la Gran Vía de Madrid y que de repente una aparentemente adorable viejecita, saque una motosierra de su carrito [este que llevan siempre todas las viejecitas cuando van a comprar al Día (no sé su nombre, si lo sabéis dejádmelo en los comentarios)] y se ponga a decapitar a los transeúntes con los que se encuentra. Ante esta situación, habría distintos tipos de personas (de las que aún no hay sido decapitadas) que clasificarían a la viejecita de diferentes formas. Veamos cuáles son. 

1) El dicotómico-dogmático. Es una de esas personas que toman la realidad y la dividen en dos, y en vez de valorar cada trozo de la realidad que han partido, toman uno, lo ponen en un altar, y lo consideran como verdad suprema. En este caso, este transeúnte clasificaría a la anciana probablemente en la realidad extraña y ajena a la suya. O puede que si también fuera un psicópata la clasificara como uno de los suyos y alabara lo que ha hecho. 

2)Dicotómico-indeciso. Puede que todos seamos un poco dicotómicos-indecisos. Este ha fragmentado también la realidad, pero a la hora de la verdad, no sabe decidirse por qué es válido y que no lo es instantáneamente. La validez de las dicotomías se fundamenta en dejar en las categorías espacio para otras dicotomías, con lo que en realidad la división nunca acaba. Tiene que escudriñar un poco más. Su reacción sería algo como: Esa vieja está matando a mucha gente, pero quizás tenga un buen motivo para hacerlo...o quizás no. Lo mejor será acercarme a preguntarlAAAAAHH (Chorro de sangre) FLOP (Cabeza rodando por el suelo). Conclusión: No seáis dicotómicos-indecisos.

3) Tricotómico. Este suele dividirlo todo de la siguiente forma: una cosa, su contrario, y todo lo que no es ni la cosa ni su contrario. Vale, parece difícil. No lo es. En la situación en cuestión sería: gente normal, genocidas y asesinos que no son genocidas. O algo así.  Y la vieja estaría en genocidas. Para que entendáis mejor este tipo de personas,  os pondré un ejemplo (dentro de este ejemplo. Así que es un meta-ejemplo). En física, tanto el mecánica clásica como en relativista, el tiempo se clasifica en eventos pasados, eventos futuros y conjunto de eventos ni pasados ni futuros. Pero en relativista el tercer tipo se subdivide en tres más, con lo cual los relativistas no son tricotómicos, sino politómicos (ahora voy con ellos, tranquilos). En realidad las divisiones tricotómicas son las más populares, porque siempre tienes una categoría que agrupa a todo lo demás y te ahorras el pensar. Y la mayoría de la gente no está como para derrochar pensamientos (que estamos en crisis, oye).

4)Politómicos. Estos son los que suelen caer peor. Sobre todo por que la mayoría de los politómicos son o dicotómicos o tricotómicos encubiertos. A la frase "yo es que no quiero clasificar a la gente" le suele seguir un puñetazo (metafórico aunque a veces literal). Sin embargo los politómicos reales son los que más razón tienen. ¿Por qué? Porque el resto clasificaciones siempre usa el comodín de una categoría en la que engloba todo lo que no ha sabido clasificar. Para que me entendáis es el equivalente de un etc en un examen cuando no te sabes el resto de categorías o de ejemplos. Pero al menos si vamos a clasificar las cosas, habrá que clasificarlas bien, ¿o no?.  El politómico se enfrentaría a la vieja intentando recabar la máxima información posible, y luego la metería en esa categoría. VIEJA-MADRILEÑA-GENOCIDA-MOTOSIERRA.


Y ahora viene la pregunta ¿Cuál es la mejor de todas las clasificaciones? Obviamente en este caso, la más útil sería la primera. Clasificar a la vieja como una extraña, no perder tiempo metiéndola en categorías raras, no escatimar en prejuicios, y salir corriendo.



2 comentarios:

  1. Vaya, no conocía estos términos. Me queda claro: la próxima vez que una anciana saque su motosierra y empiece a cortar personas como mantequilla seré dicotómico-dogmatico, no lo pensaré mucho y saldré corriendo.

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    1. ¡Exacto! Sobre todo nada de hacerse selfies con ella, que conociendo a la gente seguro que habría muchos que sería lo primero que harían

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