Las sirenas poseen un arma mucho más terrible que el canto: su silencio.
Franz Kafka
Apuesto a que sin conocerte, hay una cosa en la que casi seguro, te conozco: temes al silencio.
Puede que tú no lo sepas, pero créeme, lo temes.Pero tranquilo, no es tu culpa. Sencillamente te han enseñado a temerlo, a ti como a todos. Nos han enseñado a temer el silencio de la misma manera que nos han enseñado a temer la oscuridad o a los desconocidos. El niño que asoma los ojos por encima de su manta, no tendría miedo a la oscuridad si no supiera de la "existencia" de todas las bestias que allí se generan. Y esto de alguna forma, no está mal. Cada cultura crea sus mitos para sobrevivir, como bien nos enseña Marvin Harris. La de hoy en día, nos ha hecho temer los silencios. Y al miedo en algunos casos, le suele seguir el odio. La palabra fobia no sólo significa temor, sino también aversión y rechazo. Así que hay hasta personas que odian el silencio. Silenciófobos si queréis etiquetarlos de alguna forma.
El odio al silencio se nos enseña por absolutamente todos los medios. Veamos un ejemplo concreto. Trabajo de campo. Enciende tu televisor. Haz zapping. Con que cambies de canal unas 10 veces ya te habrás dado cuenta, ¿no?. Si aún no te has dado cuenta seré más específico. Busca un programa de debate o un reality show. ¿Ya? Como bien habrás comprobado, una cosa parece clara: el que más grite, más razón lleva. Pueden estar soltando las gilipolleces que les de la gana, que si gritan, el público les va a aplaudir. Además es bastante fácil saber cuando van a hacerlo. Si hiciéramos una gráfica se vería claramente. La función iría aumentando con el volumen de la persona que hablara y justo cuando llegara a un máximo y se volviera decreciente, el público se pondría en pie y vitorearían al sujeto en cuestión. Aunque haya defendido el holocausto, si lo ha dicho gritando, seguro que le aplauden.
Y el ruido no tiene porqué solo expresarse gritando. A veces huimos del silencio a través de caminos bastante silenciosos, valga la paradoja. Sí, hablo de todas las redes sociales. Nos ayudan a escapar del silencio. Quizás sea hora de redes antisociales que nos ayuden a encontrarlo.
Ya me he escabullido bastante del silencio por hoy. Es momento de callarme un rato. Lo único que te pido a cambio de esta entrada es que te calles. No para siempre, claro. Simplemente construye silencios incómodos (o cómodos si lo prefieres) más a menudo. Y sin más dilación:
SHHHHHHHhhhhhhhhhhh.......

Muy bueno, nunca lo había pensado, pero si, tengo miedo al silencio. Deberías animarte a escribir filosofia.
ResponderEliminar¡Muchas gracias! ¿Filosofía? Uf, no sé si me veo yo muy metafísico...
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